martes, 21 de junio de 2022

 


DÍA 9: 

EL AMOR CAUSA UNA BUENA IMPRESIÓN

Saludaos unos a otros con un beso de amor. (1 Pedro 5:14)

Hasta ahora, has tratado muchos temas importantes en esta travesía. 

Aprender a demostrar aspectos del amor como la  paciencia, la bondad y el aliento no siempre es fácil pero sin duda  es fundamental para una relación saludable. 

Así que quizá parezca Intrascendente hablar sobre la manera en que saludas a tu cónyuge  todos los días, pero esta pequeña cuestión tiene una importancia  sorprendente.

La manera en que una pareja se saluda dice mucho de su relación. 

Se puede ver en la expresión, el semblante y en la manera en que se  hablan. 

El contacto físico lo hace aún más evidente.

 ¿Pero cuánta Importancia deberías darle a un saludo?

La Biblia tiene para decir sobre los saludos más de lo que quizá  supongas. 

El apóstol Pablo se tomó tiempo para alentar a sus  lectores a saludarse con calidez cuando se encontraran.

Es más, cerca del final de su carta a los romanos, les pidió a los  creyentes que saludaran de su parte a 27 de sus amigos y seres  queridos.

 Incluso se tomó el tiempo para enumerarlos por su  nombre. 

Sin embargo, no se trata solo de tus amigos. 

Jesús observó en el  Sermón del Monte que aún los paganos les hablan con amabilidad a las personas que quieren. 

Eso es sencillo para cualquiera. 

Sin embargo, Jesús fue más allá y dijo que para ser piadoso, también  había que ser lo suficientemente humilde y misericordioso como  para tratar con bondad a los enemigos.

Esto plantea una pregunta interesante. 

¿Cómo saludas a tus  amigos, a tus compañeros de trabajo y a tus vecinos?

 ¿Y a tus  conocidos y a los que encuentras en público?

Quizá te encuentras con alguien que no te agrada demasiado, pero lo saludas por cortesía. 

Así que si eres tan agradable y educado con  las demás personas, ¿No se merece tu cónyuge lo mismo? ¿Diez  veces más?

Es probable que no pienses en esto muy a menudo: en lo primero  que le dices a tu pareja al despertar por la mañana, en la expresión  de tu rostro cuando entras al auto.

En la energía de tu voz cuando  hablas por teléfono; pero aquí tienes otra cuestión que  probablemente no te detengas a considerar: lo distinto que sería el  día de tu cónyuge si expresaras con todo tu ser lo feliz que estás de  verlo.

Cuando alguien comunica que está feliz de verte, aumenta tu  autoestima. 

Te sientes importante y valorado porque un buen  saludo crea un marco para una interacción positiva y saludable. 

Al  igual que el amor, te impulsa a seguir adelante.

Recuerda la historia del hijo pródigo que contó Jesús. 

Este joven  rebelde exigió el dinero de su herencia y lo malgastó en un estilo de  vida insensato; pero pronto, sus malas decisiones lo alcanzaron y  llegó a comer las sobras de una pocilga.

 Humillado y avergonzado,  ensayó sus disculpas e intentó pensar en la mejor manera de volver  a su casa y enfrentar a su padre. 

Sin embargo, no lo recibieron  como esperaba. 

“Y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y  sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó” (Lucas 15:20).

De todas las posibles situaciones que este joven había imaginado,  es probable que esta haya sido la última que esperaba. 

¿Cómo crees  que se sintió al recibir el abrazo de su padre y escuchar su tono  agradecido? 

Sin duda, se sintió amado y apreciado una vez más. 

¿Cuál crees que fue el resultado en la relación entre ellos?

¿Qué clase de saludos harían que tu pareja se sintiera de esa manera?

 ¿Cómo podrías despertar sus distintos sentidos con una simple palabra, un toque o un tono de voz? Un saludo amoroso  puede bendecir a tu cónyuge por medio de lo que ve, escucha y  siente.

Piensa en las oportunidades que tienen de saludarse regularmente. 

Cuando llegas a casa. 

Cuando se encuentran a almorzar. 

Cuando se  dan las buenas noches. Cuando hablan por teléfono.

No es necesario que seas siempre audaz y espectacular; pero añadir 

calidez y entusiasmo al trato te da la oportunidad de tocar el  corazón de tu pareja de maneras sutiles y tácitas.

Piensa en tu forma de saludar

. ¿La usas bien?

 ¿Tu cónyuge se siente  valorado y apreciado? 

¿Se siente amado? aún si no se están  llevando muy bien, puedes disminuir la tensión y otorgarle valor 

por tu modo en que lo saludas.

Recuerda, el amor es una decisión. Así que decide cambiar tu 

forma de saludar. Elige amar.

*El desafío de hoy*
Piensa una manera específica en la que te gustaría saludar hoy a tu pareja. Hazlo con una sonrisa y con entusiasmo. Luego decide cambiar tu forma de saludar para reflejar tu amor por él.


¿Cuándo y en dónde elegiste llevar a cabo tu saludo especial?

¿Cómo cambiarás tu forma de saludar de ahora en adelante?

Pues he llegado a tener mucho gozo y consuelo en tu amor. (Filemón 7)





 


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