sábado, 18 de junio de 2022

 


DÍA 6: 

EL AMOR NO SE IRRITA


Mejor es el lento para la ira que el poderoso y el que domina su  espíritu que el que toma una ciudad. (Proverbios 16:32)

El amor es tardo para ofenderse y rápido para perdonar. 

¿Con cuánta facilidad te irritas y te ofendes? Algunas personas tienen el siguiente lema: “Nunca dejes pasar una oportunidad para enojarte con tu cónyuge”. 

Cuando algo va mal, aprovechan la situación con  rapidez y expresan lo heridos o frustrados que se encuentran. 

Sin embargo, esta reacción es opuesta al amor.

Ser irritable  significa “estar cerca de la punta de un cuchillo”

Es fácil pincharse. 

Las personas que son irritables están listas para reaccionar en forma exagerada.

Cuando se encuentra bajo presión  el amor no se pone agrio. 

Los problemas menores no producen grandes reacciones.

 El amor  no se enoja   ni se siente herido a menos que haya una razón legítima y  justa a los ojos de Dios. 

Un esposo amoroso  permanecer tranquilo y paciente, demostrará misericordia y controlará su

carácter. 

Una  esposa amorosa  no es demasiado sensible ni malhumorada sino que ejerce el dominio propio en el ámbito emocional. 

Elige ser la flor entre las espinas y responder bien en situaciones difíciles.

Si caminas bajo la influencia del amor, serás una fuente de gozo en lugar de molestia.

Hazte esta pregunta: “¿Soy una brisa  tranquilizadora o una tormenta inminente?”

¿Por qué las personas se vuelven irritables? Hay al menos dos  razones clave que contribuyen:

El estrés. 

El estrés te agobia, agota tu energía, debilita tu salud y te invita a estar de mal humor. 

Puede producirse por causas relacionales: las discusiones la división y la amargura 

Hay causas por exceso: trabajar demasiado, exagerar y gastar demasiado. 

Además, hay deficiencias: no obtener suficiente descanso, nutrición o ejercicio 

A menudo nosotros mismos nos clavamos estos puñales y nos predisponen a estar irritables.

La vida es un maratón, no una carrera corta. Debes equilibrar,  priorizar y controlarte.

Muy a menudo, echamos la precaución por la borda avanzamos a toda velocidad, según nos parece bien en el momento. 

Al poco tiempo, estamos jadeando, tensos y a punto de estallar.

 La presión creciente puede desgastar nuestra paciencia y  nuestra relación.

La Biblia  puede ayudarte a evitar el estrés poco saludable. 

Te enseña  a dejar que el amor  guíe relaciones para que no tengas 

discusiones innecesarias (Colosenses 3:12-14). 

Te enseña a orar en  medio de la ansiedad en lugar de resolver las cosas a tu manera 

(Filipenses 4:6-7)

Te enseña a delegar cuando estás agotado  (Éxodo 18:17-23). 

Te enseña a evitar los abusos (Proverbios 25:16).

Además, te exhorta a que tomes un día sabático de reposo todas las semanas para adorar y descansar. 

Esto tiene la ventaja de darte tiempo para recargarte, volver a concentrarte y le añade un respiro 

o un margen a tu agenda semanal. 

Será como colocar almohadones  entre tú y las presiones que te rodean, reduciendo el estrés que 

hace que estés con los pelos de punta cerca de tu pareja. 

Sin embargo, hay una razón más profunda por la cual puedes volverte  irritable:

El egoísmo. Cuando estás irritable, en principal problema se encuentra en el corazón. Jesús dijo: “*De la abundancia del corazón 

habla la boca*” (Mateo 12:34, RVR1995). Algunas personas son como los limones: cuando la vida los exprime, su respuesta es acida. 

Y otras se parecen más a los duraznos: cuando hay presión, el resultado aún es dulce.

Enojarse con facilidad indica que hay un área escondida de 

egoísmo o inseguridad en donde se supone que debería reinar el amor. 

Además, el egoísmo se coloca muchas otras máscaras:

 La lujuria, por ejemplo, es resultado de ser desagradecido por lo que tienes y elegir codiciar algo prohibido o arder de pasión con ello. 

Cuando tu corazón es lujurioso, se frustrará y enojará con facilidad  (Santiago 4:1-)

La amargura se arraiga cuando respondes de manera sentenciosa y te rehúsas a resolver tu enojo. 

El enojo sin resolver de una persona amargada se filtra cuando se la provoca (Efesios 4:31). 

La codicia de más dinero y posesiones hará que te frustres con deseos sin cumplir (i Timoteo 6:9-10). Estos anhelo intensos, junto con la insatisfacción, te llevan a arremeter contra cualquiera que se interponga en tu camino.

El orgullo hace que actúes con dureza para proteger tu ego y tu reputación.

Estas motivaciones nunca pueden satisfacerse, pero cuando el amor entra a tu corazón, te tranquiliza y te inspira a dejar de 

concentrarte en ti mismo, y despojarte de las cosas innecesarias.

El amor te llevará a perdonar en lugar de guardar rencor, a ser agradecido en lugar de codicioso, a conformarte en lugar de meterte en más deudas. 

El amor te alienta a ser feliz cuando otra persona tiene éxito en lugar de no poder dormir de la envidia. El amor dice “comparte la herencia” en lugar de “pelea con tus  parientes”.

Te recuerda que le des prioridad a la familia en vez de  sacrificarlos por un ascenso en el trabajo. 

En última instancia, el amor disminuye tu estrés en cada decisión y te ayuda a despedir el  veneno que puede generarse en el interior. 

Luego, te prepara el  corazón para responder frente a tu cónyuge con paciencia y aliento  en lugar de enojo y exasperación

El Desafío de hoy

Frente a las circunstancias difíciles en tu matrimonio decide reaccionar con amor en lugar de irritación. En primer lugar, realiza más abajo una lista de áreas en las que necesites añadir un margen en tu agenda. Luego, enumera cualquier motivación equivocada que debas eliminar de tu vida.

__Haz una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy.

¿En dónde necesitas añadir un margen en tu vida?
¿Cuándo reaccionaste en forma exagerada últimamente?
¿Cuál fue tu verdadera motivación subyacente?
¿Qué decisiones tomaste hoy?

Me esfuerzo por conservar siempre una conciencia irreprensible delante de Dios y delante de los hombres. (Hechos 24:16)


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