lunes, 27 de junio de 2022

 





Día 16. 

El Amor Intercede

Amado, ruego que seas prosperado en todo así como prospera tu alma, y que tengas buena salud. Juan 2

No puedes cambiar a tu cónyuge. 

No importa cuanto lo desees, no puedes hacer el papel de Dios y llegar a su corazón para transformarlo en lo que quieres que sea. 

Sin embargo, muchas parejas pasan gran parte de su tiempo intentando cambiar a su cónyuge.

Se ha dicho que la locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. 

¿Pero acaso no es lo que sucede cuando intentas cambiar a tu pareja? 

Obtienes la mayor de las frustraciones. 

En algún momento, debes aceptar que no es algo que tú puedas hacer. 

Sin embargo, hay algo que sí puedes hacer. 

Puedes transformarte en un “agricultor sabio”.

Un agricultor no puede hacer que una semilla se transforme en una cosecha fructífera. 

No sirve enojarse con la semilla, manipularla ni exigirle que lleve fruto. 

Lo que sí puede, es plantar la semilla en terreno fértil, regarla y darle nutrientes, protegerla de las malezas y luego entregársela a Dios. 

Millones de agricultores se han ganado la vida con este proceso a través de los siglos. 

Saben que no todas las semillas brotan; pero la mayoría si brotará cuando se la plante en el terreno adecuado y se le proporcione lo que necesita.

No hay garantía de que algo en este libro vaya a cambiar tu cónyuge. 

En realidad, no se trata de eso.

 Se trata de que te atrevas a amar. 

Si tomas este desafío en serio, es probable que experimentes un cambio radical en ti.

Y si llevas a cabo cada desafío, es probable que tu cónyuge se vea afectado y que tu matrimonio comience a florecer frente a tus ojos. 

Quizá lleve semanas. 

Incluso puede llevar varios años. 

No importa cómo sea el terreno que tienes para trabajar, igual debes planear para la victoria. Debes quitar las malezas de tu matrimonio; nutrir la tierra del corazón de tu pareja y luego depender de DIOS para los resultados.

Sin embargo, no podrás hacerlo solo.

 Necesitarás algo que tiene más poder que cualquier otra cosa que tengas. Se trata de la oración eficaz.

 La oración funciona de verdad es un fenómeno espiritual creado por un Dios ilimitado y poderoso. Y da resultados increíbles.

¿Tienes ganas de darte por vencido con tu matrimonio? 

Jesús dijo que oráramos en lugar de desfallecer (Lucas 18:1). 

¿Estás estresado y preocupado? 

La oración puede traer paz a tus tormentas (Filipenses 4:6·7). 

¿Necesitas un cambio decisivo? La oración puede lograr este cambio (Hechos 12:1·17).

Dios es soberano. Hace las cosas a su manera.

 No es un genio en una lámpara que concede todos tus deseos. 

Lo cierto es que te ama y desea tener una relación íntima contigo. 

Sin la oración, esto no sucede.

Hay algunos elementos clave que deben estar en su lugar para que la oración sea eficaz. 

No obstan te, basta con decir que la oración funciona mejor cuando proviene de un corazón humilde que tiene una buena relación con Dios y con los demás. 

La Biblia dice: “Confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros.  la oración eficaz del justo puede lograr mucho .. (Santiago 5:16).

¿Alguna vez te preguntaste por qué Dios te deja ver con tanta claridad los defectos escondidos de tu cónyuge? ¿De verdad crees que es para que lo fastidies por eso? No; es para que te pongas de rodillas con eficacia. Nadie mejor que tú sabe cómo orar por tu cónyuge.

¿Acaso ha funcionado regañar o fastidiar? 

La respuesta es no, porque estos métodos no cambian el corazón. 

En cambio, es hora de intentar hablar con Dios en tu aposento. 

El esposo descubrirá que Dios puede “arreglar” a su esposa mucho mejor que él. 

La esposa logrará más a través de la oración estratégica que con todos sus esfuerzos de persuasión.

Además, es una manera mucho más agradable de vivir. Así que transforma tus quejas en oraciones y observa cómo el Maestro obra mientras mantienes limpias las manos. 

Si tu cónyuge no tiene ninguna clase de relación Con Dios, entonces está bien claro por qué tienes que comenzar a orar. Más allá de esto, comienza a orar exactamente por lo que tu pareja necesita. 

Ora por su corazón; por su actitud.

 Ora por las responsabilidades que tiene tu cónyuge ante Dios. 

Ora para que la verdad reemplace las mentiras; para que el perdón reemplace la amargura. Ora por un cambio genuino en tu matrimonio. 

Y luego, ora por los deseos de tu corazón: para que el amor y el honor se transformen en lo normal. 

Ora para llegar a un nivel más profundo de romance e intimidad.

Una de las maneras en que más puedes demostrar amor, por tu cónyuge es orar por él. «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá» (Mateo 7:7).

El desafío de Hoy:

Comienza a orar hoy por el corazón de tu cónyuge. Ora por tres áreas específicas en las que deseas que dios obre en su vida y en tu matrimonio

 



Día 15. 

El Amor es Honorable

Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva con vuestras mujeres .. Dándole honor como a coheredera de la gracia de la vida. Pedro 3:7

En nuestro idioma, hay ciertas palabras que tienen un significado poderoso. 

Cuando se usan, las asociamos al respeto. 

Estas palabras nunca pierden su carácter eterno, su clase ni su dignidad. 

Hoy, nos concentraremos en una de ellas. 

Es la palabra HONOR

Honrar a alguien significa respetarlo y tenerlo en alta estima, tratarlo como a una persona especial y de gran valor, cuando le hablas, tus palabras son puras y comprensibles; eres cortés y educado. 

Cuando esa persona re habla, tomas en serio lo que dice, dándole peso y relevancia a sus palabras. 

Cuando te pide que hagas algo, te adaptas como puedes, por el solo respeto que le tienes.

La Biblia nos dice que honremos a nuestro padre y a nuestra madre, y a las autoridades. 

Es un llamado a reconocer la posición o el valor de otra persona. 

El honor es una palabra noble.

En especial, esto es cierto en el matrimonio. Honrar a tu pareja significa prestarle toda tu atención, en lugar de hablarle desde atrás de un periódico o con un ojo en la televisión.

Cuando se toman decisiones que afecten a ambos o a toda la familia, le das la misma importancia en tu mente a la opinión de tu cónyuge.

 Honras lo que tiene para decir. Significa mucho para ti, y debería saberlo por la manera en que lo tratas.

Sin embargo, hay otra palabra que nos llama a alcanzar un propósito más alto, una palabra que a menudo no identificarnos con el matrimonio, aunque no se puede subestimar su relevancia. 

Es una palabra que constituye el fundamento del honor: la razón misma por la cual respetamos y tenemos en alta estima a nuestro cónyuge. 

Esa palabra es “santo”.

Decir que tu cónyuge debería ser santo para ti, no significa que sea perfecto. 

La santidad significa que está apartado para un propósito supremo: ya no común ni cotidiano sino especial y único. 

Nadie puede competir en tu corazón con una persona que para ti es santa. 

Es sagrada, alguien a quien honrar, alabar y defender.

La novia trata de esta manera su vestido. 

Luego de usarlo en su día especial, lo cubre y lo protege, y luego lo separa de todo lo demás en su armario. 

No la verás usándolo cuando trabaja en el jardín o sale de paseo. Su vestido de novia tiene un valor propio. 

De esta manera, es santo y sagrado para ella.

Cuando dos personas se casan, cada cónyuge pasa a ser santo para el otro, mediante la santidad inherente al matrimonio. 

Esto significa que ninguna otra persona en el mundo debe disfrutar de este nivel de compromiso y expresión de afecto de tu parte. La relación entre ustedes no se compara a ninguna otra.

 Compartes la intimidad física sólo con ella, sólo con él. 

Estableces un hogar con esta persona.

 Tienes hijos con ella. 

Tu corazón, tus posesiones, tu vida misma deben estar absortos en este lazo singular que compartes sólo con esta persona.

¿Las cosas son así en tu matrimonio? 

¿Tu cónyuge diría que lo honras y lo respetas?

 ¿Lo consideras apanado y de gran valor para ti? 

¿Crees que es santo?

Quizá, no lo sientas, y tal vez sea por una buena razón. Tal vez quisieras que algún desconocido pudiera ver cuánta falta de respeto recibes de parte de tu esposo o esposa (alguien que hiciera que tu cónyuge se sintiera avergonzado al salir a la luz quienes en realidad a puertas cerradas).

Sin embargo, con el amor las cosas son distintas. 

El amor honra aun cuando lo rechazan; trata a su amado como alguien especial y sagrado aun cuando lo único que recibe a cambio es una actitud desagradecida.

Por supuesto, es maravilloso cuando los dos esposos están unidos en este propósito, cuando siguen el mandamiento bíblico de ser “afectuosos unos con otros” en amor y se dan preferencia el uno al otro (Romanos 12:10). 

Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal” (Hebreos 13:4 ).

No obstante, cuando tus intentos de honra no son correspondidos, debes honrar igualmente. El amor se atreve a hacerlo; a decir: Valoraré nuestra relación por sobre todas las demás. 

El mayor sacrificio que esté dispuesto a hacer, lo haré por ti. 

Con todos tus fracasos, tus pecados, tus errores y tus defectos (pasados y presentes) igual decido amarte y honrarte.

Así se crea una atmósfera para reavivar el amor. Así guías tu corazón a volver a amar de verdad a tu cónyuge. Y eso es lo bueno del honor.

El desafío de Hoy:

Elige una manera de demostrarle honor y respeto a tu cónyuge que sea diferente de lo habitual. Quizá sea abrirle la puerta a tu esposa, tal vez sea guardarle la ropa a tu esposo, quizá sea la forma en la que escuches y hables cuando se comuniquen, muéstrale a tu cónyuge que lo tienes en alta estima.

domingo, 26 de junio de 2022

 

Goza de la vida con la mujer que amas todos los días de tu vida fugaz. Eclesiastés 9:9 

Una de las cuestiones más importantes que deberías aprender en este viaje que el amor te desafía es que no puedes simplemente seguir tu corazón. 

Debes guiarlo. No debes permitir que tus sentimientos y emociones te conduzcan. 

Debes colocarlos en el asiento trasero y decirles adonde irás.

En tu relación matrimonial, no siempre tendrás deseos de amar. 

Es poco realista esperar que tu corazón se estremezca al pensar en pasar cada momento con tu cónyuge. 

Nadie puede mantener un deseo ardiente de unión que depende solo de los sentimientos; pero también es difícil amar a alguien sólo por obligación.

Un recién casado se deleita en la persona que ahora es su cónyuge. 

Su amor es fresco y joven, y en el corazón persisten esperanzas de un futuro romántico. 

Sin embargo, hay algo que tiene el mismo poder que ese amor fresco y nuevo.

 Viene de la decisión de deleitarte en tu cónyuge y de amarlo sin importar cuánto tiempo hayas estado casado. 

En otras palabras, el amor que decide amar tiene el mismo poder que el amor que tiene deseos de aman En muchos aspectos, es un amor más verdadero porque tiene los ojos bien abiertos.”

Si depende de nosotros, siempre nos inclinaremos a desaprobar al otro.

 Ella te crispará los nervios. Él te sacará de quicio. 

Tengamos en cuenta que nuestros días son demasiado cortos como para gastarlos discutiendo por nimiedades. 

La vida es demasiado fugaz.

En cambio, es hora de guiar tu corazón una vez más a que se deleite en tu cónyuge.

 Disfruta de tu cónyuge. Toma la mano de tu esposa y busca su compañía. Desea conversar con esposo. Recuerda por qué te enamoraste de su personalidad. 

Acepta a esta persona (con sus peculiaridades y todo) y vuelve a recibirla con los brazos abiertos en tu corazón.

Una vez más, puedes elegir lo que atesoras. 

Tus preferencias no vienen programadas de nacimiento ni estás destinado a actuar de acuerdo a ellas. 

Si eres irritable, es porque decides serlo. 

Si no puedes funcionar sin una casa limpia, es porque has decidido que no puedes hacerlo de ninguna otra manera. 

Si fastidias a tu pareja más de lo que la elogias, es porque has permitido que tu corazón sea egoísta. 

Te has dejado llevar por la crítica.

Así que ya es hora de sacar tu corazón de allí. 

Es hora de aprender a deleitarte en tu cónyuge una vez más, y podrás observar cómo tu corazón comienza a disfrutar de su persona.

Quizá te sorprenda descubrir que la Biblia tiene muchas historias de amor romántico, y ninguna es tan evidente ni provocativa como la que aparece en los ocho capítulos del Cantar de los Cantares. Escucha cómo estos dos amantes se deleitan mutuamente en este libro poético…

La esposa: “Como el manzano entre los árboles del bosque, así es mi amado entre los jóvenes. A su sombra placentera me he sentado, y su fruto es dulce a mi paladar. 

Él me ha traído a la sala del banquete, y su estandarte sobre mí es el amor”  Cantares 2:3-4).

El esposo: “Levántate amada mía, hermosa mía, y ven conmigo. Paloma mía, en las grietas de la peña, en lo secreto de senda escarpada, déjame ver tu semblante, déjame oír tu voz; porque tu voz es dulce, y precioso tu semblante” ( Cantares 2:13-14).

¿Demasiado sensiblero?

 ¿Demasiado empalagoso? 

No para los que guían su corazón a deleitarse en la persona que aman… aún cuando se acaba lo nuevo, aún cuando ella use ruleros en la cabeza y él esté perdiendo el cabello. 

Es hora de recordar por qué te enamoraste una vez. 

Es hora de volver a reír; de volverá coquetear; de volver a soñar. Y de hacerlo con placer.

El desafío de hoy puede llevarte a un cambio verdadero y radical en tu manera de pensar. 

En el caso de algunos, quizá solo sea necesario un pequeño paso para llegar al deleite. 

En el caso de otros, puede ser necesario un salto gigante desde la indignación constante.

Lo cierto es que si alguna vez te deleitaste (y sí lo hiciste cuando te casaste) puedes volver a hacerlo. No importa si ha pasado mucho tiempo. 

No importa si han sucedido muchas cosas que cambiaron tu percepción. 

Tienes la responsabilidad de volver a encontrar lo que amas de esta persona a la que te has prometido para siempre.

El desafío de hoy

Con determinación, deja de lado una actividad que hagas en general para poder pasar tiempo de calidad con tu cónyuge. Hagan algo que a tu cónyuge le encantaría hacer o un proyecto en el que sabes que quiere participar. Simplemente, pasen tiempo juntos.

__Haz una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy. 

¿Qué decidiste dejar de lado? ¿Qué hicieron juntos? 

¿Cómo les fue?

 ¿Qué cosa nueva descubriste

 (o volviste a descubrir) sobre tu cónyuge?

Dame {…] tu corazón, y que tus ojos se deleiten en mis caminos. (Proverbios 23:26)

Mujeres de FE..ORANDO

Administración--Isela Nidez 

viernes, 24 de junio de 2022

 

Cuando se casaron, no solo unieron sus esperanzas y sus sueños sino también sus heridas, sus temores, sus imperfecciones y su bagaje emocional. 

Desde que desempacaron luego de la luna de miel, comenzaron el verdadero proceso de “desempacarse” mutuamente y de hacer el desagradable descubrimiento de cuan pecadores y egoístas pueden ser.

En poco tiempo, tu pareja comenzó a deslizarse de tu elevado pedestal y tú del suyo.

 La intimidad forzosa del matrimonio comenzó a despojarte de tu fachada pública y a exponer tus problemas privados y tus hábitos secretos. 

Bienvenido a la humanidad caída.

Al mismo tiempo, las tormentas de la vida comenzaron a probar y revelar de qué estabas hecho en verdad. 

Las demandas laborales, los problemas de salud, las discusiones con los suegros y las necesidades financieras estallaron con distinta intensidad, añadiendo presión y calor a la relación. 

Esto crea un marco para que aparezcan desacuerdos entre ustedes dos. Discutieron y pelearon. 

Se hirieron. 

Experimentaron conflictos. 

Tienen que saber que no están solos.

Todas las parejas atraviesan lo mismo.

 Es lo habitual. Sin embargo, no todas lo superan. 

Así que no creas que poner en práctica el desafío de hoy alejará todos los conflictos de tu matrimonio. 

En cambio, se trata de abordar el problema de una manera tal que cuando lo atraviesen, su relación se vea enriquecida. 

Los dos. Juntos.

Es probable que el daño más profundo y desgarrador que puedas hacerle (o que le hayas hecho) a tu matrimonio ocurra en pleno conflicto, porque es el momento en el cual tu orgullo es más fuerte. 

Estás más enojado que nunca. 

Eres más egoísta y sentencioso que nunca. Tus palabras contienen más veneno que nunca. Tomas las peores decisiones. Si el conflicto desenfrenado toma el control y ninguno de los dos pone el pie en el freno, un matrimonio puede estar bien el lunes y comenzar a venirse abajo el martes.

Sin embargo, el Amor interviene y cambia las cosas

Te recuerda que tu matrimonio es demasiado valioso como para permitir que se autodestruya, y que el amor por tu cónyuge es más importante que cualquier asunto por el que estén peleando.

 El Amor te ayuda a instalar airbags y montar barreras de protección en tu relación. 

Te recuerda que en verdad se puede revertir el conflicto para siempre. 

Las parejas casadas que aprenden a resolver sus diferencias suelen tener más unidad, más confianza, más intimidad y luego pueden disfrutar de una conexión mucho más profunda.

Pero, ¿cómo? La manera más sabia es aprender a pelear limpio, estableciendo reglas de juego saludables.

 Si no tienen pautas para abordar cuestiones problemáticas, no respetarán los límites cuando se caldeen los ánimos.

En esencia, hay dos clases de límites para lidiar con el conflicto: los límites de pareja y los límites personales.

 Los límites de pareja son reglas que los dos acuerdan de antemano, reglas que se utilizan durante cualquier pelea o altercado. 

Si se violan estas reglas, cualquiera de los dos tiene derecho a hacerlas respetar, con delicadeza, pero de inmediato. Estas reglas podrían incluir:

1. Nunca mencionaremos el divorcio.

2. No traeremos a colación temas del pasado y sin relación.

3. Nunca pelearemos en público ni frente a nuestros hijos.

4. Nos tomaremos un descanso si el conflicto alcanza un nivel peligroso.

5. Nunca tocaremos al otro para hacerle daño.

6. Nunca nos iremos a dormir enojados.

7. El fracaso no es una opción. Pase lo que pase, lo resolveremos.

Los límites personales son reglas que practicas por tu cuenta. Aquí tienes algunos de los ejemplos más efectivos:

1. Escucharé antes de hablar. “Que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira” (Santiago 1:19)

2. Abordaré mis propios problemas con franqueza. “¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo?” (Mateo 7:3)

3. Hablaré con dulzura y no levantaré la voz.

 “La suave respuesta aparta el furor, mas la palabra hiriente hace subir la ira” (Proverbios 15:1)

Pelear limpio significa cambiar de armas; disentir con dignidad. 

Como resultado, deberías poder tender un puente en lugar de quemarlo. 

Recuerda, el Amor no es una pelea, sino que siempre vale la pena pelear por él.

El Desafío de Hoy

Habla con tu cónyuge con respecto a establecer reglas de juego saludables. 

Si no está listo para esto, entonces anota tus propias reglas personales para respetar durante las discusiones. Decide cumplirlas cuando vuelva a surgir un desacuerdo.

Haz una marca aquí cuando hayas completado el Desafío de Hoy.

Si tu cónyuge participó---- ¿Cuál fue su respuesta? 

¿Qué reglas personales anotaste?

Tened el mismo sentir unos con otros. (Romanos 12:16)




 DÍA 12: 

EL AMOR DEJA QUE EL OTRO GANE

No buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.

(Filipenses 2:4)

Si te pidieran que nombraras tres áreas en las que tú y tu cónyuge no concuerdan, es probable que pudieras hacerlo sin pensar demasiado. 

Quizá, hasta podrías confeccionar una lista de las diez cuestiones más importantes si te dieran unos minutos más. 

Y lamentablemente, a menos que alguien en tu hogar comience a ceder un poco, estos mismos problemas seguirán surgiendo entre tú y tu pareja.

Por desgracia, la obstinación viene en todos los modelos de esposos y esposas. 

Defender tus derechos y tus opiniones es una parte esencial de tu naturaleza y tu modo de ser. 

Sin embargo, es perjudicial dentro de una relación matrimonial y quita tiempo y productividad. Además, puede generar una gran frustración a los dos.

En realidad, ser obstinado no siempre es malo. 

Vale la pena defender y proteger algunos asuntos. 

Nuestras prioridades, nuestros valores morales y la obediencia a Dios deberían protegerse con gran esfuerzo.

 Sin embargo, demasiadas veces discutimos por temas insignificantes, como el color de la pintura para la pared o la elección de restaurantes.

Por supuesto, otras veces lo que está en juego es mucho mayor. 

Uno de ustedes quiere más hijos; el otro no. 

Uno quiere irse de vacaciones con la familia extendida; el otro no. Uno cree

que es hora de buscar ayuda profesional para el matrimonio o de participar más en una iglesia, y el otro no.

Aunque quizá estas cuestiones no afloren todos los días, vuelven a salir a la superficie y no terminan de desaparecer. 

Parece que nunca te acercaras a una solución o a un acuerdo. 

Cada vez son más intransigentes.

Solo hay una manera de salir de puntos muertos como estos, y es encontrar una palabra que

sea lo opuesto de la obstinación, una palabra que encontramos antes cuando hablábamos sobre la amabilidad.

 Esa palabra es "DISPOCISION". 

Se trata de una actitud y un espíritu de cooperación que deberían impregnar nuestras conversaciones. 

Se parece a una palmera junto al océano, que soporta los vientos más fuertes porque sabe cómo doblarse con gracia.

 Y el mejor ejemplo es Jesucristo, como se lo describe en

 Filipenses 2. 

Sigue la evolución de su amor desinteresado...

Como Dios, tenía todo el derecho de negarse a transformarse en hombre pero cedió y lo hizo... 
Porque estaba dispuesto.
 Tenía derecho a que toda la humanidad lo sirviera pero en cambio, vino a servirnos. 
Tenía derecho a vivir en paz y seguridad, pero voluntariamente entregó su vida por nuestros pecados. 
Incluso accedió a soportar la tortura penosa de la cruz. 
Amó, cooperó y estuvo dispuesto a hacer la voluntad de su Padre en vez de la suya.
 En vistas de este testimonio increíble, la Biblia nos instruye con una frase que resume todo: "Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús" (Filipenses 2:5): 
La actitud de la disposición, la flexibilidad y la sumisión humilde.
 Significa entregar por el bien de los demás lo que tienes derecho a reclamar para ti mismo. 
Lo único que se necesita para que sus peleas actuales continúen es que permanezcan atrincherados e inflexibles;   Pero cuando uno de ustedes dice: "Estoy dispuesto a hacer las cosas a tu manera en esto".. 
La discusión se termina de inmediato.
 Y aunque llevarlo a cabo quizá te cueste algo de orgullo e incomodidad, has hecho una inversión amorosa y duradera en tu Matrimonio.
"Bueno, pero quedaré como un tonto. 
Perderé la batalla. 
Perderé el control.
" Ya has quedado como un tonto al ser cabeza dura y negarte a escuchar. 
Ya perdiste la batalla dándole más importancia al problema que a tu matrimonio y a la valía de tu cónyuge. 
Quizá ya hayas perdido el control emocional diciéndole cosas hirientes que afectan el plano personal. 
La manera sabia y amorosa de actuar es comenzar por abordar los desacuerdos con la disposición de no insistir en que las cosas se hagan siempre a tu manera. 
No quiere decir que tu cónyuge siempre tenga la razón o sea el que más sabe del tema, sino que eliges considerar seriamente su preferencia como una forma de valorarlo. 
El mejor consejo del amor viene de la Biblia, que dice: "la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna" (Santiago 3:17). 
En lugar de tratar a tu cónyuge como a un enemigo o como alguien de quien protegerse, comienza tratándolo como a tu amigo más íntimo y honrado. 
Dale valor a sus palabras. 
No, no siempre estarán de acuerdo. 
No tienen por qué ser un calco el uno del otro.
 Si lo fueran, uno de los dos sería innecesario.
 Dos personas que siempre comparten las mismas opiniones y perspectivas carecen de equilibrio y de sazón que enriquecen la relación. 
En cambio, las diferencias entre ustedes están para que se escuchen y aprendan el uno del otro.
 ¿Estás dispuesto a ser flexible para demostrarle amor a tu cónyuge? 
¿O no quieres ceder debido al orgullo? 

Si a la larga eso no importa (en especial, en la eternidad), entonces deja de lado tus derechos y decide honrar a la persona que amas. Será bueno tanto para ti como para tu matrimonio.

El Desafío de Hoy
Demuestra amor al decidir de buen grado ceder en un área de desacuerdo entre tú y tu cónyuge.
 Dile que pondrás primero sus preferencias. __

Haz una marca aquí cuando hayas completado el Desafío de Hoy.

 ¿Qué cuestión elegiste? 

¿Qué tuviste que entregar al ceder?

 ¿Cómo te ayudará esto en el futuro?


Si es posible, en cuanto de vosotros dependa, estad en paz con todos los hombres. (Romanos 12:18)

Mujeres de FE..ORANDO
Administrcion..Isela Nidez



    DÍA 21:  EL AMOR SE SACIA EN DIOS   El Señor te guiará continuamente, saciará tu deseo.  (Isaías 58:11) El día 20 fue de vital importanc...