sábado, 2 de julio de 2022

 

El día 20 fue de vital importancia para el desafío de este libro… y para tu vida. Te enfrentaste cara a cara con la necesidad manifiesta de todo corazón humano. 

Y quizá, por primera vez, reconociste lo personal que es esta necesidad. 

Tal vez te hayas dado cuenta de que en tu caja de herramientas con talentos y recursos, nada podía reparar el daño que deja el pecado, y que Jesús es el único que puede proveer lo que te falta. 

Si lo recibiste por fe y le entregaste tu vida para que Él la administre y la guíe, entonces su Espíritu Santo está renovando tu corazón.

Su sabiduría, su gracia y su poder ahora pueden liberarse en todo lo que hagas; incluyendo nada menos que tu matrimonio.

Sin importar si es algo nuevo para ti o si sigues a Jesús hace bastante tiempo, es hora de que afirmes algo en tu mente: necesitas a Dios todos los días. 

No se trata de una propuesta de medio tiempo. 

Solo Él puede saciar, aunque todo lo demás te falle. 

Quizá tu esposo llegue tarde a casa una vez más; pero Dios siempre llegará a tiempo.

Tal vez tu esposa te decepcione una vez más; pero puedes estar seguro de que Dios siempre cumplirá sus promesas.

Todos los días tienes expectativas de tu cónyuge.

 A veces, las cumple.

 A veces no. Sin embargo, nunca podrá satisfacer por completo todas tus exigencias… en parte, porque algunas de tus exigencias son irracionales y en parte porque tu cónyuge es humano.

Sin embargo, Dios no lo es. Y los que acuden a Él cada día con una total dependencia para que satisfaga las necesidades reales de su vida son los que descubren que en verdad se puede depender de ÉL.

¿Acaso tu cónyuge puede darte paz interior? No; pero Dios sí. “Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

¿Acaso tu cónyuge puede lograr que estés satisfecho sin importar lo que la vida arroje a tu paso? No; pero Dios sí puede. 

“En todo y por todo he aprendido el secreto […] de estar saciado […J Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

En tu vida, hay necesidades que solo Dios puede satisfacer por completo. Aunque tu esposo o esposa puede saciar algunas de estas necesidades (al menos, de vez en cuando) solo Dios puede saciarlas todas: Tu necesidad de amor, tu necesidad de aceptación, tu necesidad de gozo. 

Es hora de renunciar a depender de alguien o algo para funcionar y sentirte realizado todo el tiempo. Solo Dios puede hacerlo, a medida que aprendas a depender de Él; pero quiere hacerlo a su manera, “Mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

Hay una necesidad real de amor, paz y suficiencia. Nadie dice que no deberías tenerla; pero en lugar de conectarte a cosas que, en el mejor de los casos, son inestables y que están sujetas a cambios (tu salud, tu dinero, incluso el afecto y las mejores intenciones de tu pareja), conéctate a Dios. Es lo único en tu vida que nunca cambia. Su fidelidad, su verdad y las promesas para sus hijos siempre permanecerán. Por eso necesitas buscarlo todos los días.

Nuestra única razón para no hacerlo es que en realidad no confiamos en Dios para que provea lo que necesitamos. Y sin embargo, la Biblia dice: “Pon tu delicia en el Señor, y Él te dará las peticiones de tu corazón” (Salmo 37:4). 

Cuando lo buscamos primero, lo amamos primero y transformamos nuestra relación con Él en la prioridad principal, Él promete proveernos lo que en verdad necesitamos… y en realidad, Dios es lo único que hace falta para saciarnos.

Una vez, Jesús habló con una mujer samaritana junto a un pozo; ella había intentado satisfacer sus necesidades por medio de una serie de relaciones fallidas. Con su vida y su cántaro vacíos, había llegado a este lugar quebrantada y endurecida, pero aún así con una necesidad desesperada. Sin embargo, en Cristo encontró lo que Él llamó “agua viva” (Juan 4:10); una provisión abundante que no era solo para saciar su sed temporal. Lo que Jesús le ofreció de beber fue una refrescante y permanente satisfacción del alma. Y es lo que está a tu disposición cada mañana al amanecer y cada noche antes de acostarte, sin importar quién sea tu cónyuge o lo que te haya hecho.

Dios es tu provisión diaria de todo lo que necesitas.

El Desafío de Hoy

En forma intencional, aparta tiempo para orar y leer la Biblia. 

Intenta leer un capítulo de Proverbios cada día (hay 31 capítulos: la provisión para un mes), o leer un capítulo de los evangelios (mateo, marcos, Lucas y Juan).

 Cuando lo hagas, sumérgete en el amor y las promesas que Dios tiene para ti.

 Esto te hará crecer más en tu caminar con él.

__Haz una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy. 

¿Cómo crees que pasar tiempo a diario con Dios cambiará tu situación y tu perspectiva? ¿Cómo puedes incluir más a Dios en tu día?

Abres tu mano, y sacias el deseo de todo ser viviente. (Salmo 145:16)


DÍA 20: 

EL AMOR ES JESUCRISTO

Mientras aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. (Romanos 5:6)


La reflexión y el desafío de ayer nos llevaron a esta conclusión. 

Por fortuna, es una conclusión con la cual puedes vivir: hoy, mañana y para siempre.

Jesús ha venido a buscarte y a salvarte (Lucas 19:10). 

Todas las cosas en las que has fracasado, cada minuto que malgastaste intentando arreglar las cosas a tu manera… todo puede perdonarse y restaurarse al colocar tu vida en manos del que te la dio primero.

 Quizá nunca lo hiciste. 

Entonces, hoy es tu día. «Ahora es el tiempo propicio; he aquí, ahora es el día de la salvación» (2 Corintios 6:2).

Quizá lo hiciste hace años} pero te has alejado mucho de tus raíces espirituales. 

Entonces, «arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor» (Hechos 3:19)-Aun si Cristo es tu estilo de vida y nunca dejaste de caminar en comunión con Él, los siguientes pasajes de las Escrituras serán un renovado motivo de gratitud por todo lo que ha hecho por ti.

La Biblia dice que somos pecadores desde que nacemos, desde el momento en que llegamos al mundo. «He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre» (Salmo 51:5). 

«Todos nosotros somos como el inmundo, y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas» (Isaías 64:6). Dios no envía al infierno a personas inocentes. Lo merecemos. Sencillamente, no podemos ser lo suficientemente buenos como para vivir con un Dios puro y santo. Sin embargo, «Dios ha enviado a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de Él» (1 Juan 4:9).

 «Aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo […] Se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (Filipenses 2:6-8). 

«Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados» (1 Pedro 2:24).

 Por su muerte, Él invalidó la idea de que no mereces ser amado y no tienes valor. Si alguna vez te sientes de esa manera, no estás mirando la cruz. Allí, Él probó su amor por ti.

No se puede comprender por completo un amor semejante.

 «A duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Romanos 5:7-8).

Este amor tampoco se puede ganar. «Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» (Romanos 6:23). 

«Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe» (Efesios 2:8-9).

Es necesario recibirlo. «Si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, V con la boca se confiesa para salvación» (Romanos 10:9-10).

Y cuando te apropias de esta nueva vida y este nuevo amor, eres libre para amar con una capacidad que nunca antes tuviste. «En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos […] Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos los unos a los otros, pues así lo ha dispuesto» (1 Juan 3:13-23 NVI). «El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor» (1 Juan 4:8).

Él estuvo dispuesto a amarte aunque no lo merecías, aún cuando no correspondiste a ese amor. Pudo ver todos tus defectos y tus imperfecciones y aún así eligió amarte. 

Su amor hizo el mayor de los sacrificios para satisfacer la mayor de tus necesidades. 

Como resultado puedes (mediante su gracia) caminar en la plenitud y la bendición de su amor. Ahora y para siempre.

Esto significa que ahora compartes este mismo amor con tu cónyuge. 

Puedes amar aún cuando no te ame. Puedes ver todos sus defectos y sus imperfecciones y aún así elegir amarlo. Y aunque no puedes satisfacer sus necesidades al igual que Dios, puedes transformarte en su instrumento para satisfacer las necesidades de tu cónyuge. 

Como resultado, él o ella podrá caminar en la plenitud y la bendición de tu amor. Ahora y hasta la muerte

El verdadero amor solo se encuentra en Cristo. Y luego de recibir su regalo de nueva vida al aceptar su muerte en tu lugar y el perdón de tus pecados, por fin estás listo para poner en práctica el desafío.

 


El desafío de hoy
Atrévete a tomarle la palabra a Dios. Atrévete a confiar en Jesucristo para la salvación. Atrévete a orar: «señor Jesús, soy pecador; pero has demostrado tu amor por mí al morir para perdonar mis pecados, y has probado tu poder para salvarme de la muerte mediante tu resurrección. Cambia mi corazón y sálvame con tu gracia»

 

Amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios (1 Juan 4:7)

El desafío del amor comienza con un secreto.

 Y aunque ha sido un elemento tácito cada día, es probable que hayas ido acumulando más y más sospechas. 

Ahora que llegaste hasta aquí, se trata de un secreto que estás descubriendo solo, aunque no sepas cómo expresarlo exactamente.

El secreto es el siguiente: 

Tu corazón no puede fabricar el amor incondicional (o amor ágape). 

Es imposible.

 Excede tus capacidades. 

Excede todas nuestras capacidades.

Quizá hayas demostrado ternura y generosidad de alguna manera, y tal vez hayas aprendido a ser más considerado. 

Sin embargo, amar a alguien en forma desinteresada e incondicional es otra cosa. Entonces, ¿cómo puedes hacerlo? 

Te guste o no, el amor ágape no es algo que puedes hacer. 

Es algo que solo Dios puede nacer.

 Y es gracias a su gran amor por ti (y a su amor por tu cónyuge), que El elige expresar ese amor a través de ti.

Aun así, quizá no lo creas. Tal vez estés convencido de que si te esfuerzas y te comprometes lo suficiente, puedes obtener de tu corazón el amor incondicional, perdurable y sacrificial.

Quieres creer que está en ti.

¿Pero cuántas veces tu amor no ha podido evitar que mientas, que codicies, que reacciones en forma exagerada, que pienses mal de la persona a la que prometiste delante de Dios que amarías durante el resto de tu vida? ¿Cuántas veces tu amor ha sido incapaz de controlar tu enojo? ¿Cuántas veces te ha motivado a perdonar o ha traído un final pacífico a una pelea?

Esta incapacidad es la que pone de manifiesto la condición pecaminosa de la humanidad. Ninguno de nosotros ha alcanzado los mandamientos de Dios (Romanos 3:23). 

Todos hemos demostrado egoísmo, odio y orgullo. Y a menos que haya algo que nos limpie de estos atributos impíos, seremos declarados culpables ante Dios (Romanos 6:23). 

Por eso, si no estás a cuentas con Dios, no puedes amar de verdad a tu cónyuge porque Él es la fuente de ese amor.

No puedes dar lo que no tienes. 

No puedes invocar reservas ni recursos interiores que no existen. Así como no puedes regalar un millón de dólares si no los tienes, no puedes dar más amor del que posees. Puedes intentarlo, pero fracasarás.

Así que, en concreto: el amor que puede soportar todas las presiones está fuera de tu alcance, mientras busques encontrarlo dentro de ti mismo. 

Necesitas que alguien te dé esa clase de amor. “El amor es de Dios” (1 Juan 4:7). 

Y solo los que le han permitido a Dios que entre a su corazón por medio de la fe en su hijo, Jesús (solo los que han recibido el Espíritu de Cristo al creer en su muerte y su resurrección) pueden aprovechar el verdadero poder del amor. Jesús dijo: “Separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).

Y también dijo: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho” (Juan 15:7)- 

Por medio de Cristo, Dios ha prometido habitar en tu corazón a través de la fe para que conozcas “ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que [seas Heno] de la plenitud de Dios” (Efesios 3:19).

Cuando te rindes a Cristo, su poder puede obrar a través de ti. aún en tu mejor momento, no estás a la altura de los principios de Dios. 

Sin embargo, Él “es poderoso para hacer rodo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros” (Efesios 3:20). 

De esa manera puedes amar a tu cónyuge.

Así que este secreto inquietante (por más frustrante que parezca) tiene un final feliz para los que dejen de resistir y reciban el amor que Dios tiene para ellos.

 Esto significa que el amor que ha “derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5) está siempre a nuestro alcance, cada vez que elegimos someternos a él. Sencillamente, no podrás hacerlo sin Dios. 

Quizá nunca le entregaste tu corazón a Cristo, pero hoy sientes que te atrae hacia Él.

 Tal vez, por primera vez te des cuenta de que tú también has quebrantado los mandamientos de Dios, y que tú culpa impedirá que lo conozcas. 

Sin embargo, las Escrituras dicen que si te arrepientes y te alejas de tu pecado al volverte a Dios, Él está dispuesto a perdonarte gracias al sacrificio que hizo su Hijo en la cruz. 

Él te está buscando, no para esclavizarte sino para liberarte, para que puedas recibir su amor y su perdón. Luego, podrás comunicárselo a la persona que fuiste llamado a amar.

Quizá, ya seas creyente, pero admites que te has alejado de tu comunión con Dios.

 No lees la Palabra, no oras, quizá ya ni siquiera vayas a la iglesia. 

El amor que corría por tus venas se ha ido reduciendo hasta llegar a la apatía.

Lo cierto es que no puedes vivir sin Él y no puedes amar sin El; pero Dios podría hacer cosas increíbles en tu matrimonio si depositas en Él tu confianza.

El desafío de hoy

Vuelve a mirar los desafíos de los días anteriores. 

¿Hubo algunos que te parecieron imposibles?

 ¿Has tomado conciencia de la necesidad de que Dios cambie tu corazón y te dé la capacidad de amar? 

Pídele que te muestre cómo está tu relación con él, y reclama la fortaleza y la gracia para resolver tu destino eterno.

__Haz una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy. 

¿Qué crees que Dios te está diciendo?

 ¿Sientes que algo se agita en tu interior? 

¿Qué decisión has tomado en respuesta a esto?

Eso es imposible, pero para Dios todo es posible. (Mateo 19:26)

Mujeres de FE..ORANDO.

Administracion----Isela Nidez


 

Bienaventurado el hombre que halla sabiduría y el hombre que adquiere entendimiento. (Proverbios 3:13)

Nos gusta descubrir todo lo que podemos sobre las cosas que nos importan de verdad. 

Si se trata de nuestro equipo de fútbol preferido, leeremos todo artículo que nos ayude a saber cómo se desarrolla. 

Si se trata de cocina, veremos los canales que revelan las mejores técnicas de parrilla o recetas de postres. 

Si un tema nos resulta atractivo, prestaremos atención cada vez que surja. 

De hecho, a menudo es un área de estudio personal.

Por supuesto, está bien tener intereses ajenos al matrimonio y saber mucho sobre ciertas cuestiones. 

Sin embargo es aquí donde el amor haría la siguiente pregunta: 

“¿Cuánto sabes con respecto a tu pareja?”

Piensa en la época en la que eran novios. 

¿Acaso no estudiabas a la persona por quien tu corazón latía?

Cuando un hombre intenta ganar el corazón de una mujer, la estudia. 

Descubre lo que le gusta, lo que no le gusta, sus hábitos y sus pasatiempos; pero una vez que gana su corazón y se casa, a menudo deja de descubrir cosas sobre ella. 

El misterio y el desafío de conocerla parecen menos intrigantes, y sus intereses comienzan a desviarse hacia otras áreas.

A menudo, también es cierto en el caso de las mujeres, quienes al principio admiran y respetan al hombre con el cual quieren estar.

 Y luego del matrimonio, esos sentimientos comienzan a desvanecerse, a medida que la realidad revela que su “príncipe” es un hombre con imperfecciones y muchos defectos.

Sin embargo, tu cónyuge todavía tiene misterios escondidos para descubrir. Si logras comprender esto será una ayuda para unirlos más a los dos. 

Incluso puede traerte favor a los oíos de tu pareja. 

“El buen entendimiento produce favor” (Proverbios 13:15).

Considera el siguiente punto de vista: si todo lo que estudiaste de tu cónyuge antes de casarte fuera equivalente a un diploma de la escuela secundaria, entonces deberías seguir aprendiendo sobre tu pareja hasta obtener un “título universitario”, una “maestría” y por último, un “doctorado”. Imagínalo como un viaje que dura toda la vida, el cual te acerca cada vez más a tu cónyuge.

• ¿Sabes cuáles son sus mayores esperanzas y sus sueños?

• ¿Comprendes bien cómo prefiere dar y recibir amor?

• ¿Conoces los mayores temores de tu cónyuge y por qué lucha con ellos?

Uno de los problemas que impide tener una buena relación con tu cónyuge es que sencillamente no lo comprendes. 

Es probable que reaccione en forma muy distinta a ti frente a ciertas situaciones, y no comprendes por qué.

Estas diferencias (aun las que son relativamente insignificantes) pueden ser causa de muchas peleas y conflictos en tu matrimonio. 

Esto se debe a que, como dice la Biblia, tenemos la tendencia de “maldecir” las cosas que no entendemos (Judas 10 ).

Los gustos y las preferencias de tu cónyuge tienen sus razones. 

Cada matiz de su carácter tiene como trasfondo una historia. 

Cada elemento que conforma su identidad y su manera de pensar se expresa en una serie de principios guía, los cuales a menudo solo tienen sentido para la persona que los sostiene; pero vale la pena tomarse el tiempo para estudiar por qué es de esa manera.

Si extrañas el nivel de intimidad que supiste tener con tu cónyuge, una buena manera de volver a ganar su corazón es comprometiéndote a conocerlo. 

Estúdialo. Léelo como a un libro que intentas comprender.

Haz preguntas. 

La Biblia dice: “El oído del sabio busca el conocimiento” (Proverbios 18:15). 

El amor toma la iniciativa de comenzar las conversaciones. 

Tu cónyuge necesita saber que tu deseo de comprenderlo es auténtico y genuino, sólo así podrás lograr que se abra.

Escucha. “Los sabios atesoran conocimiento, pero la boca del necio es ruina cercana” (Proverbios 10:14). 

El objetivo de comprender a tu cónyuge es escucharlo, no decirle lo que piensas. 

Aún si no es demasiado conversador, el amor te llama a sacar las “aguas profundas” que viven en él (Proverbios 20:5). 

Pídele discernimiento a Dios.

 “Porque el Señor da sabiduría, de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia” (Proverbios 2:6). Las diferencias entre los sexos, trasfondos familiares y las distintas experiencias pueden nublar tu capacidad para conocer el corazón y las motivaciones de tu cónyuge.

 Sin embargo, Dios da sabiduría. 

El Señor te mostrará lo que necesitas para saber cómo amar mejor a tu cónyuge.

 “Con sabiduría se edifica una casa, y con prudencia se afianza; con conocimiento se llenan las cámaras de todo bien preciado y deseable” (Proverbios 24:3-4). 

Hay una profundidad de belleza y significado dentro de tu esposa o tu esposo, que te sorprenderá a medida que descubras más al respecto. 

Entra en el misterio con esperanza y entusiasmo. Desea conocer a esta persona aún mejor de lo que ya la conoces. Transfórmala en tu campo de estudio elegido, y llenarás tu hogar con las riquezas que solo el amor puede generar.

El desafío de hoy

Prepara una cena especial en tu casa, solo para ustedes dos. 

La cena puede ser tan especial como quieras. Dedica este tiempo a conocer mejor a tu cónyuge, quizá en áreas de las cuales no han hablado casi nunca. Decide que sea una noche agradable para los dos.

 __Haz una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy.

 ¿Qué descubriste de tu cónyuge que no sabías? 

¿Cómo podrías continuar en otra ocasión, de otras maneras, este proceso de descubrimiento? 

¿Qué momentos hicieron que esta noche fuera memorable?

Adquiere sabiduría, y con todo lo que obtengas adquiere inteligencia. (Proverbios 4:7)

Mujeres de FE..ORANDO-

Administracion ...Isela Nidez



    DÍA 21:  EL AMOR SE SACIA EN DIOS   El Señor te guiará continuamente, saciará tu deseo.  (Isaías 58:11) El día 20 fue de vital importanc...